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El golpe fiscal a los planes de pensiones en Portugal no les quita brillo, según la gestora Optimize


Hasta ahora, el contribuyente portugués podía deducirse el 20% anual de las aportaciones a su plan de pensiones hasta un máximo de 400 euros. A partir de enero, y según prevé la ley de presupuestos para 2011 todavía pendiente de aprobación, la deducción máxima será de 100 euros y sólo para las rentas más bajas. Pese a ello, se puede ganar hasta un 20% más a través de este producto que con un depósito a plazo. Esta es una de las conclusiones de la tercera edición del estudio “Reformas & Pensões em Portugal” elaborado por Optimize Investment Partners.

Prácticamente eliminada la deducción en la suscripción, el beneficio fiscal de los planes de pensiones portugueses (PPR en sus siglas en portugués) sigue estando en el tipo de gravamen que se aplica a las plusvalías que afloren en el rescate. Mientras los depósitos a plazo, las acciones o los fondos de inversión extranjeros tienen un gravamen del 21,5%, las plusvalías de los PPR tributan al 17,2% a partir de los cinco años de antigüedad y al 8,6% a partir de los ocho años. Esto es lo que permite que los PPR puedan lograr rentabilidades de hasta un 20% superiores a otros productos. En este sentido, Diogo Santos Teixeira, presidente executivo da Optimize, afirma que “los PPR continúan siendo el producto más interesante por tener una ventaja fiscal en la tributación de las plusvalías, pero es necesario escoger entre los mejores del mercado”.

Los expertos de Optimize también alertan de que “los portugueses van a perder entre el 25% y el 50% de su salario cuando se jubilen” por lo que insisten en la necesidad de complementar esa situación más allá de la Seguridad Social. Según el estudio, el valor medio de las pensiones de jubilación pagado por la Seguridad Social va a seguir descendiendo en las próximas décadas, pasando de percibir el 73% del valor del último salario, de media, hasta cerca del 53%. El estudio pone como ejemplo que alguien que ahora tenga 55 años y con un salario de 2.000 euros, después de 40 años de contribuciones y cuando se jubile a los 65 años, recibirá apenas el 69% de su salario, presuponiendo un aumento salarial anual medio del 1,5%. Cuánto más joven sea en la actualidad el trabajador, menor será su pensión de jubilación. Así, quien ahora tenga 35 años podría llegar a percibir sólo el 56% de su último salario.

El estudio también revela que cuanto más elevado sea el salario menor será la tasa de sustitución, es decir, menor será el valor de la pensión pagada por la seguridad social en función del último salario.

Esta situación resulta de las nuevas reglas de cálculo del valor de las pensiones que, entre otros, van a empezar a tener en cuenta la evolución de la esperanza de vida y toda la vida contributiva.